VELORIO DEL NIÑO DE LOS CACHITOS

Inicio

SAN FELIPE

  Ferias de Mayo
  Historia
  Municipios
  Cultura
  Parques

  Mapas

  Fotos
  Personajes
  Símbolos
  Plazas
  Deporte
  Eventos
  Turismo
  Venezuela

SERVICIOS

  Chat
  Foros
  Correo
  Noticias
  Postales
  Publicidad
  Clasificados
  Emergencias

 Libro de Visitas

COMERCIO

  Hoteles
  Posadas
  Restaurantes
  Cybercafé
  Tiendas

NOSOTROS

  Aliados

  ¿Quienes Somos?
  Contáctenos
  Mensajero

 

 

 
 

VELORIO DEL NIÑO DE LOS CACHITOS

Consiste en la adoración de la imagen del Niño Dios, llamado "Niño de los Cachitos", haciendo alusión a la ejecución de unos cachos de res que se entonan en su festividad.

Para la realización de este velorio, la imagen del niño se encuentra en la iglesia del caserío, allí se arregla, mientras en la capilla, se aguarda. Esta es decorada especialmente para ello el día de la víspera de la festividad, el 1ero de Diciembre. Para el 2 de Diciembre, en la noche todo debe estar listo, se reúnen en la iglesia los cantores y el pueblo en general, para sacar en romería la imagen y cantándole villancicos característicos, lo conducen a la capilla donde realmente se produce la manifestación. Quienes cantan son hombres exclusivamente, conforman dúos en números variado y cantan versos (cuartetos) alusivos a la imagen del redentor hecho Niño, se acompaña de cuatros, guitarra, tambora, furruco y cachos, lo que le da la nominación a la festividad.

El Velorio Del Niño De Los Cachitos se celebra en la población de San Javier, Municipio San Felipe.

Diciembre es un mes de velorio y adoración al Niño Jesús y en especial al de San Javier, conocido con el nombre de “ El Niño de Los Cachitos” desde hace más de un siglo.

Cuenta la tradición que en las aldeas Yaracuyanas, se acostumbraba “tocar cachos” (cuernos) para alertar a la población sobre algún peligro o para convocar a una reunión de interés personal. Cierta vez se escuchó el sonido, infinito, del cacho de venado pero no se sabía quién lo tocaba. Pasaron muchos días y siempre al amanecer o por las tardes cuando alumbraba el sol de los venados, el sonido se repetía en diferentes direcciones sin resultado alguno y se fueron acostumbrando.

Una lavandera muy piadosa, cuando escuchaba el silbido de aquellos cachitos, se le erizaba la piel, sentía un nudo en la garganta y terminaba haciendo la señal de la Cruz, después de encomendarse a Dios para que le ayudara a resolver el misterio; pero nada consiguió; así pasaron muchas lunas hasta cuando cierto día, se armó de paciencia y terminando de lavar, se recogió la larga falda, se quitó las alpargatas y se sentó en una piedra en el centro de la corriente. Prendió un tabaco y empezó a fumarlo con la candela para dentro, y entre chupada y chupada, rezaba, mientras sus pies, descalzos, jugaban con la corriente. De pronto sintió que algo liso se interponía entre sus pies y la piedra. Intrigada se inclinó para ver mejor y un rayo de sol rojizo, iluminó un cuerpo brillante. Lo sacó del agua y su sorpresa no tuvo límite cuando reconoció que el objeto que había tropezado era la imagen del Niño Jesús. Lo secó con su ropa y llena de júbilo regresó al poblado mostrando su hermoso tesoro. La sagrada imagen tenía en la cabeza tres haces de rayos, fabricados en oro y a la gente le pareció que eran unos cachitos. Por esa razón lo bautizaron con el nombre de “El Niño de los Cachitos”. La imagen fue recibida en la iglesia del poblado de San Javier de Agua de Culebra, donde se le empezó a venerar.

El sitio del hallazgo es “El Chorrito” y allí levantaron una cruz en recuerdo al acontecimiento. Al Niño le construyeron su propio nicho, los cachos dejaron de sonar y la población reafirmó su fe cristiana. Desde entonces, el 3 de Diciembre, se le hace su velorio y después sale a visitar a otros pueblos.

 El velorio al Niño es organizado por un grupo de familia que de generación en generación se han ocupado de estos menesteres. El pueblo se organiza en procesión: Adelante van los tocadores de cachitos convocando a los fieles para acompañar la santa imagen, después de recorrer algunas calles, es recibido en una casa donde se hace la ceremonia de recibimiento, colocación, se les prenden velas, se cantan décimas, se reza, se besa la imagen y terminando la parte religiosa se comienza la parranda de aguinaldo hasta el amanecer o hasta cuando el cuerpo aguante. Es una celebración típica del lugar y todavía se practica.

Se dice que esa imagen era de la Iglesia de la Presentación en San Felipe y que, posiblemente, los negros de la costa lo dejaron abandonada después del terremoto de 1812 en la huida hacia sus cumbres.

 
 

<<Volver a Folklore

 

 

 

 

 

 

 

 
YARACUY.COM.VE © Copyright 2001 - 2008.  Desarrollado y Mantenido por Iniciativa Propia de CIBERTRONIC c.a
Director General:  Jairo D. Orozco R - Gerente de Ventas: Yaritza Castillo